Retropost I: anotaciones hardcore
September 6th, 2008 Albert Woodgate Endogámico | 4 vociferaciones »
Sí, lo sé, señores, es una vaga y mala técnica la de recopilar pretéritos artículos y republicarlos en el blog pero tras ver las tan amplias reacciones sobre uno de mis últimos artículos no he hecho sino que sacar del baúl de los recuerdos una mera muestra de escritos del pasado que una vez fueron recopilados en mi anterior blog. No es, ni de lejos, una intención por una actualización más simple, ni de aumentarme el pajarank ni nada por el estilo. Mi única intención es la de remostrar, recordar y salvar de una posible quema futura algunos de los que, modestia aparte, considero de mis mejores posts. Ambos artículos tienen un punto en comparación: son escritos hardcore bajo un tono un tanto satírico. Esta recopilación, que puede que no sea la última, va dedicada a Anthornio, el blacker pues fijo que ambos artículos serán de su agrado.
Este artículo se publicó en el blog La apatía uniforme el 20 de febrero de 2007 titulado como Usted apesta:
Sí señor. Usted, usted que en este mismo momento está leyendo este blog apesta. Y no digo que sea un guarro y no se lave, que quizá, sino que hablo de un apestar metafórico. Expende un hedor personal basado en lo poco gratificante que resulta su persona y su compañía. Me da asco y sé que me odia. Si fuese por mí, usted ya estaría muerto desde hace mucho tiempo. Si fuese por mí, usted ni siquiera hubiera existido jamás. Sí, tal vez no sepa quién es usted pero sé a ciencia cierta de que no merece la pena conocerle. Lo sé, porque seguro que pertenece a ese inmensa mayoría de la población que no son yo, esa mayoría de población que detesto. Pertenece usted a ese montón de patéticos personajillos que se creen más importantes que algunos de los demás, que pretende, bajo disfraces de hipocresía, ocultarse a sí mismo la gran verdad: usted es gilipollas. No quiere creerlo, pero es cierto, lo es.
Yo odio a los gilipollas, y es una pena que en este mundo no haya menos personas gilipollas. Según la historia nos indica, da la sensación de que el ser humano nunca dejó de ser gilipollas, siempre fue humano. Y vosotros, aún después de pasar más de miles de años de evolucionar del mono, aún no habéis dejado de ser tan subnormales como ese patético simio. Necesitais imitaros los unos a los otros constantemente, seguís dándole importancia a absurdos ritos de cortejo antes de practicar la cópula, y encima seguís necesitando marcar vuestro territorio allá donde vayáis. Incluso sois peores aún que los propios monos ya que encima sois cobardes y estúpidos. Requerís del apoyo absurdo de un invento llamado religión y creerlo ciegamente, inventando una vida tras la muerte. No podéis pensar que después de la muerte no haya nada. Sin embargo, muchos de vosotros sois tan estúpidos que, a pesar de creer en ello, le temeis a la muerte. Eso da a entender la escasa veracidad que tiene ese invento. Y fijaos que esto sólo son unos pocos motivos por los cuales apestáis pero la lista sería tan larga que complicaría la lectura de bloglectores perezosos. Mi prioridad es que se quede con el mensaje: usted apesta.
Por suerte para usted, a pesar de que apeste, la muerte le liberará de todo hedor. Dejará de existir y con ello dejará de contaminar el mundo con su presencia. Ya nadie tendrá recordarle, cada día, como hacen otros hediondos por ahí, lo mucho que hiede. Pronto llegará el fin para cada uno de vosotros. Pero estáis tan ciegos que no lo veréis venir. Lo estáis provocando, porque tanto hedor os está contaminando y no os dejará respirar. Tanto hedor hará que os matéis los unos a los otros como yo desearía mataros. Y yo sobreviviré, por encima de todos vosotros. Me reproduciré y generaré mi propio imperio. Donde vosotros estuvisteis acabados, yo triunfaré.
Quédate con la copla, humano. Yo ya soy una raza superior. Tu fin no podrás evitarlo.
Este artículo se publicó en el blog La apatía uniforme el 06 de mayo de 2006 titulado como ¡Hasta los huevos de la gente!:
Lo juro por Dios. Un día de estos, como se me vaya la cabeza, como se me vaya la puta cabeza, bajo a la calle con cualquier elemento que sea capaz de causar dolor y muerte y me cargo a toda persona viviente que me encuentre. Puto asco. Moros, gitanos y gente normal, que ardan todos en el puto infierno. Si existe una razón por la cual no hago esto, si existe una jodida y única razón por la que no me dedico al asesinato en masa indiscriminado e incoherente, es por los resultados que siempre resultarían insatisfactorios. No son las consecuencias. Cárcel, psiquiátrico, muerte, eso me da igual. Preservar mi nombre al lado de Lee Harvey Oswald o Ted Bundy no me llena lo suficiente. Cuando digo que los resultados me resultarían insatisfactorios me refiero a que el número de víctimas siempre sería menor del deseado. Seguro que me pararían mucho antes de alcanzar los 192 de Madrid. En una ciudad de 400 000 habitantes, 192 es un número muy pequeño. Demasiado. No me quedaría contento hasta alcanzar un número de víctimas que realmente dejasen herida la ciudad, que bajasen de mala manera el índice de población. Diez mil personas. Veinte mil. Cien mil es una cifra inalcanzable por un único individuo. No podría matar y dejar mi legado a medias, el asesinato indiscriminado, herir de verdad a toda una ciudad. Pero como se me vaya la cabeza, como se me vaya de verdad la puta cabeza, estoy seguro que le darán por culo a todo tipo de cifras, saldré a la calle armado hasta los dientes y empezaré a despedazar a todo bicho viviente que me encuentre.
Y ahí estaré en los titulares, imitando a tantos otros asesinos legendarios anteriores a mí: “A Albert Woodgate se le va la cabeza y sale a la calle matando a destajo. Alcanza un total de 20 heridos y 32 víctimas mortales, las cuales ascienden a 48 incluyendo a gatitos y perritos, y que ascienden a 81 contando también hormigas y cucarachas pisadas durante su trayecto.”
No conseguiré mi objetivo, sin duda, pero seguro seguro que, al menos, habré pasado un rato genial.
Espero que varios años tras su primera actualización sigan siendo de vuestro agrado.
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September 6th, 2008 sobre las 1927
Ké ida de olla
September 7th, 2008 sobre las 1302
Que caña
September 9th, 2008 sobre las 1630
Como se te va la pinza, odio y mas odio, mejor manera de desahogarse, el sadismo esta bien, siempre y cuando sea de un modo imaginativo, porque creedme a mi también me dan ganas y muchas.
Me gusta mucho como expresas odio profundo, lo sacas con toda el alma y los detalles.
October 6th, 2011 sobre las 0037
Siempre supe que tenías talento, chico. George Carlin estaría orgulloso.