Prohibiendo

March 23rd, 2010 Albert Woodgate Divagaciones, Odios y fobias | 2 vociferaciones »

Problema: la juventud actual está desatada. Mean por las esquinas, potan en la calle. Lo dejan todo lleno de mierda. Encima incordian y molestan a vecinos en lugares públicos.

Solución: el Gobierno (o quien sea, un lumbreras) descubre que hay un factor común entre los jóvenes vandálicos. Todos bebían en la calle. Así que proponen como solución ilegalizar el botelleo.

¿Os acordáis? Ese silogismo tan ridículo ocurrió hace algunos años. Prohibir. Resulta que si existe un problema en la sociedad, la solución a emplear es siempre prohibir. Hace escasos cuatro días ha sido tomado una decisión de similar índole: se va a permitir el cierre en cuatro días de webs que, presuntamente, infrinjan derechos de autor. En este caso, siguen la teoría de que, ante el cierre de webs, la gente va a dejar de generar páginas de enlaces, descargas directas y torrents. Que la gente va a dejar de descargar cosas y, lo que es más descacharrante, va a empezar a comprarlas.

¿Qué es lo que realmente cambió con la ley antibotelleo? La gente no ha dejado de beber. Los parques están más sucios que nunca. Encima, la efectividad policial ante el tema es nula. ¿Por qué? A diferencia de cuando el botelleo era un evento social permitido, ahora la gente sigue realizando el acto pero dispersándose por toda la ciudad. Es decir, que si el objetivo de un prohibición es el control y el descontrol es el resultado esto significa que la ley no es efectiva, por muchas multas que se puedan haber recaudado. Igualmente ocurre con el tema de las drogas. Y el de las descargas. Permitir el cierre de webs de enlaces llevará un camino similar. No hay que ser muy listo para que, viendo las medidas tomadas, el asunto no va a llegar a ninguna parte.

El gran problema de todo esto es que vivimos en una sociedad que da preferencia a la prohibición sobre la educación. Una sociedad que se pone en contra del aborto o de la píldora de el día después blandiendo como gran argumento que las juventudes se pondrán a follar como focas sin poner ningún método porque luego podrán abortar todas las veces que haga falta. Claro, al igual que podríamos decir que si no fuese por la ley antibotelleo, nuestros jóvenes estarían bebiendo como cosacos. Está claro, al parecer es mucho más importante poner impedimentos que enseñar a la sociedad a un uso responsable de cada una de estas cosas. Si se desconocen las consecuencias, si sólo se sabe que es ilegal, esto sólo los hace más atrayentes. Países más desarrollados que el nuestro, como Holanda, han demostrado que la legalización de las drogas allí no ha incentivado su uso e incluso se ha mejorado el control sobre lo mismo. Igualmente ocurre con ilegalización del botelleo, que ha permitido la generación de botellódromos en algunas zonas de España.

Con las descargas ocurre algo similar. La ley Sinde no va a parar nada. Las descargas se van a seguir produciendo. La gente que compraba va a seguir comprando. Únicamente sirve para que la gente sea más recelosa a la hora de comprar productos. En vez de enseñar a consumir cultura se obliga. En vez de mostrar que no todos los artistas son Lars Ulrich, se centran en mostrarnos una Rosario Flores que se muere de hambre. Éste paso por controlar el consumo de la sociedad sólo va a provocar un mayor descontrol de la situación. Sólo va a hacer las cosas un poco más difíciles.


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2 comentando y subiendo al artículo “Prohibiendo”

  1. 10 – por el artículo.

    Otro 10 – por lo de las diez de la noche, otra norma que chorea inteligencia por to sus partes.

  2. Pues así llevamos… uy, la tira. Erre que erre con prohibir-no-educar. Mira que si mis artistas favoritos hicieran lo de Radiohead y comprar un disco me costara lo que yo quisiera, se forraban a micropagos, oiga.

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