Black Cat Project, el proyecto que quiere acabar con el odio hacia los gatos negros

Durante la Edad Media, muchas mujeres fueron acusadas de brujería, y una suerte parecida corrieron muchos felinos color azabache, asociados a la superchería al considerar que atraían la mala suerte, o por estar vinculados con el diablo. Por todo esto, comenzó la creencia popular de que cruzarse con un gato negro atrae la mala suerte. Por ello, innumerables mininos fueron asesinados y torturados sin compasión alguna.

Tristemente, a día de hoy, esta creencia sigue muy arraigada en la sociedad. De hecho, entre todos los felinos que son adoptados cada mes, los gatos negros son aquellos que menos posibilidades tienen de encontrar un nuevo hogar. En cualquier protectora, rodeados de sacos de comida para pajaros, pienso para gatos y perros y otros útiles para cuidar de los animales del refugio, es probable que encontremos más gatos de este color a los que los trabajadores de la protectora recogieron cuando eran pequeños y, muy probablemente, pasarán allí los próximos años.

Por este motivo, surgió Black Cat Project, una serie de fotografías a cargo de la fotógrafa californiana Casey Elise, que, tras adoptar un gatito negro y empezar a colaborar en una protectora el año 2014, decidió llevar a cabo este proyecto que mostrase al mundo la belleza de los gatos negros. Puedes ver algunas de las instantáneas de esta serie, así como otros trabajos de la fotógrafa relacionados con gatos, en su perfil de Instagram.

Los menos adoptados, los gatos negros

Como decíamos anteriormente, lo cierto es que estos felinos son los que tienen menos oportunidades para encontrar una familia. La protectora Lliga per a la protección d’animals i plantes de Barcelona denuncia que, desgraciadamente, así es. “La gente suele demandar más los atigrados y rubios, tipo Garfield”, asegura Enrique Solé, responsable del refugio.

La creencia de que los gatos negros traen mala suerte hace que sea muy difícil para ellos encontrar a alguien que se los quiera llevar a casa, especialmente, teniendo en cuenta la triste realidad de que cada vez hay más gatos abandonados, o que crecen en la calle, y que necesitan un hogar.

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