La entrevista
December 26th, 2011 Albert Woodgate Endogámico Sin comentarios »
Nervios, nervios por todas partes. No le he dado demasiada propaganda, cosa rara en mí, pero hoy he tenido una entrevista de prácticas. Y nervios. Presentar por primera vez ante desconocidos, con una presentación Power Point, una aplicación orientada a móviles Android. Tiemblo, y mi mente se abstrae recordando uno tras otro cada defecto. Y nervios, que aparecen ante mí en esta nueva oportunidad. El ser humano es así de caprichoso y se ansía aunque no haya peligro real. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Si hace una semana ni recordabas que optabas a que desconocidos atendiesen a tu proyecto, como si realmente fuese interesante. Y listas una por una esas cosas que dejaste de hacer. Joder, el listado por dificultades. La tabla de líderes. Interfaces para tabletas. Los valores por defecto. ¡El puto sistema de logros!
¿Qué es lo peor que puede pasar? Resuena esa frase, por bandera, en tu mente y la respuesta no aparece. Siempre recuerdo aquella falacia de ese tren que pasa una vez en la vida. Los trenes no paran de venir, sólo tienes que llamarlos. Comprar tu billete. Hacer tu reserva en la web de RENFE. No sé, escoged la analogía que prefiráis, cualquiera vale. ¿Qué es lo peor que puede pasar? Que se escape, ya llegará otro mejor. Ya vendrá el AVE.
En ese momento me llaman y, al cruzar el umbral de la puerta, armado con una presentación en Power Point y un currículum, entro sin un guión fijo y muchas palabras que improvisar. Y al cruzarlo, todos los miedos se van, toda palabra surge de mi boca en el momento justo y de repente olvido todos y cada uno de los errores de mi proyecto. De repente, es increíble y maravilloso. Y recuerdo las horas, el esfuerzo y el empeño que puse para sacar adelante cada pequeño detalle del mismo. Y al cruzar el umbral me enfrento a dos desconocidos, incentivando que una nueva oportunidad salga adelante, blandiendo frases e ideas como jamás hice anteriormente. Y si luego consideran que no es bueno pues, ya sabéis, es su opinión, no la mía.







