Estamos trabajando en ello…

September 21st, 2010 Albert Woodgate Endogámico, World wide web Alguien ha vociferado »

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Puede que durante unos días veáis fallos, toqueteos, ausencia de actualizaciones… bueno, eso es que estoy renovando esta plantilla (después de tres años, como que ya era hora) por una un tanto más eficaz, moderna, actualizada, rápida. En fin, lo que hace uno por mejorar el posicionamiento, tener más visitas y que le quieran más. Y que se pueda ver el blog también en Internet Explorer, claro. Id preparándoos para esta inocua modificación de la plantilla.

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Serenata nocturna

August 10th, 2010 Albert Woodgate Endogámico, Gracioso, Mundano, Odios y fobias 2 vociferaciones »

dormirLas malas y calurosas noches veraniegas generan una curiosa reacción en cadena. Estoy seguro que la mayoría de vosotros vive en pisos, convive con otros vecinos a los cuales rara vez saluda por la escalera. O saluda. Muchas veces, ignorando sus nombres, y ni falta que hace. Demasiada gente conozco ya para llenarla aún más de nimios avatares intrascendentes, multitud de ineptos que sólo sirven para estorbar en tu visión y en tu vida. Pero hoy me he despertado con un ánimo diferente. Hoy mis vecinos cesaban de generar la más absoluta indiferencia para incitarme un odio supremo hacia ellos. Un incesante deseo de que más de uno se ahogase en su propio vómito. Que se resbalase en la ducha y se rompiese, con saña, la cabeza contra el lavabo. Que se electrocutase. Que se envenenase a sí mismo con un matarratas eficaz. Anoche, un único vecino, me concedió el peor cantar de amor que se puede procurar a nadie: la serenata del ronquido.

Como digo, el verano genera reacciones en cadena imprevisibles. El calor procura que más de uno durmamos ventana abierta con tal de no asfixiarnos en nuestro sin vivir. Si lo aliñas con un problema de ronquidos más propio de Godzilla que de un ser humano el resultado puede ser nefasto. Horas sin dormir. Horas esperando a que el roncador muriese y nos dejase tranquilos de una vez. No exagero si una vez cerradas las ventanas estás vibraban con su tono. No exagero si añado que, precisamente el vecino roncador, no vive ventana con ventana con un servidor. No exagero si añado que me cagué en sus putos muertos. La música se repetía hasta altas horas de la noche, incesante. Hay gente que no merece dormir, y éste vecino es uno de ellos.

Llegada la mañana, este señor se despertó, posiblemente para ir a trabajar, no me importa. Que trabaje en verano, que se joda. Sólo espero que no vuelva a dormir nunca más. Me acomodé aliviado dispuesto a descansar por fin. De repente, un sonido de muelles estridente empezó a sonar del piso de arriba. Al parecer, otro vecino, estaba aprovechando la soledad de su casa para triscar como un poseso con su respectiva. La misma historia. Cargado de sueño y sin dormir un ápice. Un ñiqui-ñaca que no cesaba. Hay gente que no merece follar. A éste no le deseo que se muera, sólo que le amputen la polla.

Imagen vía: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Panneau-dormir.png.

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Mañana

April 30th, 2010 Albert Woodgate Endogámico, Música Alguien ha vociferado »

Verano 1999 Por aquel entonces contaba con escasos 12 años cuando mi tía me llevó de viaje a un lugar rústico y exótico: Albacete. No recuerdo cuál era el motivo del viaje, si visitábamos una feria o qué sé yo, simplemente la ciudad. Pero recuerdo perfectamente el viaje. La ida y la vuelta. La memoria, caprichosa como ella sola, recuerda lo que le da la gana y olvida las cosas importantes justo en el momento en el que son más necesarias. Recuerdo que en el viaje tuve tiempo de enamorarme de un trozo de plástico, un cassette de esos que ya no se llevan, una cinta con varias horas de música (quizás dos) que llamamos la cinta de Albacete.

Esta cinta contenía grandes temas que me rompieron la cabeza, una cabeza propia de preadolescente acostumbrado a escuchar poco más allá de la radiofórmula predominante. Entre otros clásicos, contenía Pretty Fly (for a White Guy), The Rockafeller Skank, Intergalactic, Smack my Bitch Up o Can’t Stop the Rock. Ahí me enamoré de la música electrónica, ahí me enamoré del señor Norman Cook. Poco después, vendría la maravillosa OST de la película Matrix (donde descubriría grupos como Prodigy, Rage Against the Machine o Rammstein) en lo que sería un viaje sin retorno.

La semilla estaba plantada. Tenía curiosidad por escuchar más de aquello que desconocía, por saber cómo alguien con una máquina podía hacer que me subiese por las paredes y nunca cesar de bailar. Así que acabé retornando al origen de todo, a la raíz. La cinta de Albacete pertenecía a mi tío, compuesta con la música que solía escuchar (aunque no estoy muy seguro si el recopilatorio de canciones lo hizo él). Así que empezó a pasarme multitud de discos de los que tenía del mismo estilo entre los que destacarían dos: The Fat of the Land de The Prodigy y Greatest Remixes de Fatboy Slim. No entendía cómo, pero este señor seguía reventándome la cabeza y no pude evitar pedirle más y más CDs a mi tío que me iría grabando a tajo. Así que, gracias a él, maravillas como You’ve come a long way to home, baby, Halfway Between the Gutter and the Stars o el directo On the floor at the Boutique acabarían en mis manos. No era capaz de entenderlo, pero este hombre de irónico nick era incapaz de montar una sola canción que no me gustase.

Con el paso del tiempo y la llegada de internet a mi casa aproveché para seguir descargándome cada uno de sus discos, disfrutando cada uno como si fuese el primero. Poco a poco, la magia de Norman Cook también se iría apagando con su último disco en solitario, Palookaville, un revuelto de canciones viejas bastante endeble y ahí se pararía. Después sólo sacaría recopilatorios y directos, entre los que se encuentra el que considero su mejor disco: Live on Brighton Beach. Sin embargo, nunca ha parado de hacer conciertos, sorprendiendo en la mayoría de ellos. Y en dos días me toca verlo, por primera vez en mi vida. Un artista que tanto ha significado para mí y que tanto ha encauzado mis gustos musicales. Que se ha presentado en las etapas más importantes de mi vida. Y que nunca me ha decepcionado. Por eso no es posible que exista evento que pueda hacerme más ilusión que éste en la vida.

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23

February 23rd, 2010 Albert Woodgate Endogámico Alguien ha vociferado »

Mi primer post escrito con 23 años. A esta edad Linus torvalds creó Linux.

¿Y qué he hecho yo? Bueno, de momento, tengo un blog.

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Quiniela para los Óscar 2010

February 2nd, 2010 Albert Woodgate Endogámico 7 vociferaciones »

Venga, voy a dejar aquí mi apuesta para los Óscar (cuya ceremonia se realizará el próximo 7 de marzo) a ver cuántos acierto este año. Os reto a que dejéis en comentarios vuestra apuesta, a ver si acertáis más que yo. Quien lo consiga, recibirá por parte del autor de este blog una palmadita en la espalda y una mención especial cuando publique el post con el recuento. La lista de nominados la tenéis aquí mismo.

Mi apuesta:

Mejor película: Avatar

Mejor Director: Kathryn Bigelow por ‘The Hurt Locker’

Mejor guión adaptado: ‘Up in the Air’, de Jason Reitman y Sheldon Turner

Mejor guión original: ‘Inglourious Basterds’, de Quentin Tarantino

Mejor actor principal: Jeff Bridges por ‘Crazy Heart’

Mejor actor de reparto: Christoph Waltz por ‘Inglourious Basterds’

Mejor actriz principal: Sandra Bullock por ‘The Blind Side’

Mejor actriz secundaria: Mo’Nique por ‘Precious’

Mejor película de animación: ‘Up’, de Pete Docter

Mejor dirección artística: ‘Avatar’, Dir. Art.: Rick Carter y Robert Stromberg, Decorados: Kim Sinclair

Mejor fotografía: ‘Avatar’, de Mauro Fiore

Mejor diseño de vestuario: ‘Nine’, de Colleen Atwood

Mejor largometraje documental: ‘The Cove’, nominados por determinar

Mejor corto documental: ‘Rabbit à la Berlin’, de Bartek Konopka y Anna Wydra

Mejor montaje: ‘Avatar’, de Stephen Rivkin, John Refoua y James Cameron

Mejor película en habla no inglesa: ‘La cinta blanca’ (Alemania)

Mejor maquillaje: ‘Star Trek’, de Barney Burman, Mindy Hall y Joel Harlow

Mejor partitura musical: ‘Up’, de Michael Giacchino

Mejor canción original: “The Weary Kind (Theme from Crazy Heart)” de “Crazy Heart’, música y letra de Ryan Bingham y T. Bone Burnett

Mejor cortometraje de animación: ‘The Lady and the Reaper’, de Javier Recio Gracia

Mejor cortometraje en imagen real: ‘Miracle Fish’, de Luke Doolan y Drew Bailey

Mejor sonido: ‘Inglourious Basterds’, de Wylie Stateman

Mejor montaje de sonido: ‘Inglourious Basterds’, de Michael Minkler, Tony Lamberti y Mark Ulano

Mejores efectos visuales: ‘Avatar’, de Joe Letteri, Stephen Rosenbaum, Richard Baneham y Andrew R. Jones

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Vergüenza

December 26th, 2009 Albert Woodgate Endogámico Alguien ha vociferado »

¿Y si cada día fuese una búsqueda constante? Abres el armario y te encuentras con miles de caretas mejores que ponerte que la que llevas puesta cada día. “Hoy voy a ser diferente, hoy voy a ser mejor, hoy voy a ser otra persona”, te lo planteas a ti mismo. Y finges ser otro, día tras día, ocultando tus defectos y tus virtudes. Te cambias de ropa, te pones un traje elegante, un traje de chaqué mucho mejor. Sigues buscando ser otra persona diferente, otro cuerpo en el que estar a gusto, uno mucho mejor que el tienes, uno como el de todos los demás. Tratas de cambiar y siempre yerras, y te machacas día tras día con los errores que cometes. Y sigues buscando, hasta conseguir ser perfecto.

Todo porque no te gusta nada de ti mismo. No te gusta tu nombre, y finges llamarte de una forma distinta. No te gusta tu carrera, y finges estudiar una carrera diferente, una que no dé tanta vergüenza. No te gustan tus gustos musicales, y finges ser como los que te rodean, porque alguna vez te dijeron que tenías mal gusto y te lo creíste. No te gusta tu propia vida, y finges haber tenido una mucho más interesante y mejor. No te gustan tus propios sueños, y finges tener unos más normales, más creíbles o, simplemente, inexistentes. Quieres dejar de ser peor que todos los demás, quieres ser igual de bueno que todos ellos.

Hasta que llega un día (nunca mágicamente) en el que encuentras la careta y el traje que te sientan mejor. Y descubres que han sido los que has llevado siempre, sólo que ahora te encuentras a gusto en ellos. Que lo que necesitabas no era encontrar un cuerpo mejor para gustarle a los demás, sino darte cuenta de lo que vale el que ya tenías. Que mientras buscabas, estabas ocultando a todos los demás a un tío cojonudo, y no es justo que la gente se pierda a alguien tan genial como tú.

Así que apunta. Da igual que trates de ser otro, jamás dejarás de ser tú mismo. Todos tenemos virtudes y defectos, no hay nadie mejor que nadie, y te vas a tirar la vida equivocándote (como todos). Nunca pidas perdón por ser tú mismo: da las gracias. Y sobre todo, que tú eres así y de esta forma, y a quien no le guste, que le den por culo, ellos se lo pierden.

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Decidir

August 21st, 2009 Albert Woodgate Divagaciones, Endogámico 8 vociferaciones »

Cuando te encuentras en una pugna con alguien de tu círculo. ¿Qué decides hacer?

Puedes decidir tratar de arreglarlo, hablar con esa persona, mostrarle tu punto de vista y discutirlo. Pero es duro, es doloroso. Está el miedo a no saber qué decir, cómo reaccionar a su reacción, a quedar peor de como estabais al principio. Y ya, si estás inseguro de tus actos, a cagarla irremediablemente.

Puedes optar por no hacer nada, por dejar que el tiempo olvide la pugna y que todo se olvide. Pero la pugna no se olvida. La pugna hiere día tras día alejando a esa persona cada vez más de ti, con su consecuente y posible pérdida. No es inevitable pero es probable.

Si te importa de verdad esa persona, acabarás optando por la primera decisión. Ese dolor es algo que siempre habrás de pasar con alguien que aprecias.

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Ataque de ansiedad

August 8th, 2009 Albert Woodgate Endogámico, Odios y fobias 4 vociferaciones »

Ansiedad.

Nervios. Nervios que van creciendo y que me impiden realizar con corrección lo que esté haciendo en ese instante. Que me anulan completamente.

Dolor en el pecho. Golpes. Fuertes. Como si algo intentase salir de ahí.

A veces, entran mareos.

A veces se agrava y un irremediable dolor me recorre la espalda. Me tumbo en la cama. Respiración forzada. No me puedo levantar.

Al cabo de un rato, me relajo. Todo se apacigua o me acostumbro a su dolor. Sólo subsiste un dolor en el estómago, una terrible gana de cagar.

Y ya estoy hasta los huevos que esta sucesión de acontecimientos no pare de darse tan a menudo.

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Christian Troy

July 2nd, 2009 Albert Woodgate Endogámico, Mundo catódico 4 vociferaciones »

Dylan Walsh y Julian McMahon

¿Te suenan ambas caras de la imagen? Si es así te felicito, has visto quizás una de las mejores series de televisión. Para los que no la hayan visto, os diré que son los doctores Sean McNamara y Christian Troy de la celebérrima serie Nip/Tuck. Pero no voy a hablar de la serie, voy a centrarme en el segundo personaje, en el de la derecha, con el que me siento más identificado, en Christian Troy.

Christian Troy es cirujano en una compañía de cirugía estética, McNamara/Troy, junto con su compañero Sean. Lo tiene todo. Ha alcanzado la cúspide del éxito antes de los 40, ha cumplido el sueño que cualquiera tener. Tiene el sueldo que tú en la vida lograrás tener. Se tira a esos pivones de campeonato que nunca serías capaz ni de tocar. Conduce el coche que ni en tu imaginación manejarías. La imagen del hombre realizado, soltero y con un piso de lujo. Incluso tiene un barco. Todo el mundo envidia su vida. Todos los personajes le tachan de inmaduro, egoísta y asshole. Un cabrón con las mujeres, con las que hace lo que quiere y más. Y todo el mundo cree que él es feliz. Sin embargo, toda esta imagen de triunfador no es real aunque los demás crean que lo es. Sin embargo, no es por esto por lo que me siento identificado con él (obviamente).

Kelly Carlson
Kimber Henry, esa diosa, que acaba acostándose con todo quisque.

Detrás de esa figura triunfal, esa máscara, se esconde un hombre con una baja autoestima, un hombre que se cree condenado a ser un cabrón de por vida, que cree que nunca será capaz de sentar la cabeza y obtener aquello que más desea: el amor de una familia. Suena cursi, pero es así en la serie. Que no es capaz de ver lo que tiene sino sólo obsesionarse con lo que no tiene. Y no le gusta ser como es pero, cuando intenta cambiar, lo hace precipitadamente, aceptando lo primero que le llega. Por eso fracasa en sus intentos creyendo que es culpa suya, creyendo que nunca va a poder cambiar, que siempre va a ser así, se conforma y vive con la comodidad del infeliz. Y no es capaz de darse cuenta de que no era culpa suya no poder amar a esa mujer. Y no puede ver que no era culpa suya no arreglar la vida de un hijo que ni siquiera era suyo. Le importa demasiado lo que piensen los demás de él, se cree lo que ellos piensan de él y actúa tal y como ellos creen que debería actuar, no como quiere actuar. Tiene siempre presente que es un hijo de puta, que no puede evitarlo, hasta el punto de que, cuando encuentra lo que buscaba, lo pierde conscientemente, dando por hecho que esas personas merecen a alguien mucho mejor que él. Ése es el verdadero Christian Troy que oculta tras una máscara para que nadie pueda verlo. Ése es el Christian Troy con el que me identifico.

Nota: este post está desde la memoria reciente de una revisión de la primera temporada de la serie y lo que recuerdo de las dos siguientes. Las dos primeras son obra maestra de la televisión.

Nota 2: estoy últimamente muy de artículos de endogámicos pero bueno. ¿Para qué ocultarme? Para eso sirve un blog: para poner lo que me gusta, lo que opino y desahogarme. Vamos, lo que me dé la gana, en general.

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Adrián

June 22nd, 2009 Albert Woodgate Endogámico, Mundano 17 vociferaciones »

El sábado pasado, por primera vez en la historia (bueno, realmente no, pero pongamos la primera), salí de fiesta con mi hermana y sus amigos. Esto no debería ser nada anormal: la barrera generacional es nula teniendo en cuenta que la edad de la mayoría no dista de la mía o la de mi grupo de amigos habitual. Más de una vez, especialmente en épocas recientes en las que mi grupo ha reducido su tiempo de ocio a una noche por fin de semana o da preferencia a quedarse en casa estudiando (lógico, con tantos exámenes tan cercanos), me había planteado de juntarme alguna vez con ellos. Total, conozco a la mayoría de la gente con la que se mueve y me llevo bastante bien con la mayoría, incluyendo a mi propia hermana. Sin embargo, si no lo hice anteriormente fue por un motivo en particular: no quería ser un Adrián, que es de lo que voy a hablar hoy.

Adrián es una persona real, un hermano mayor. Es un hombre que cuando lo conoces no lo llegas a odiar, es bastante probable que te caiga bien, pero tienes una cosa clara: no quieres ser como él. Ya lo conocía mucho tiempo antes de saber cómo es realmente. Fue en un evento al que acudimos determinados miembros de mi grupo de amigos cuando él apareció, sin avisar, sin ser llamado, sólo con una botella para sí mismo y optando por requisar una cantidad incontable de nuestros refrigerios (no le íbamos a decir que no, es un hermano mayor, supuestamente bien recibido). Se dedicó a contar chistes malos, a tirarle a toda tía que veía hablando sobre, no sé, marcas de coche que tienen radar, y en general a tratar de entablar relación con gente que no conocía de nada a base de introducir su presencia en conversaciones ajenas que ni le iban ni le venían. El mejor ejemplo de lo asocial. Y claro, el resultado no fue un odio generalizado, sino una pregunta colectiva muy simple: ¿Quién coño es ese y qué hace en nuestro botelleo?. Eso es ser un Adrián, eso es el efecto Adrián. Causar repulsa indeseada mostrándote tal y como tú eres, haciendo lo que crees correcto y hablando de los temas que conoces. Espantar a la gente que te rodea hasta estar tres años sin encontrar a nadie capaz de quererte. Y yo, ni nadie, quiere ser así. A diferencia de los demás, tengo miedo de convertirme en un Adrián.

Ese sábado pasado tenía que superar esa barrera, superar ese miedo. Tenía que demostrarme que no soy como él. O al menos, saber enfrentarme a los pensamientos negativos que genera mi mente. Ese sábado pasado me lo pasé en grande. Ese sábado pasado no me sentí un emperchado ni un asocial ni haber espantado a nadie. Ese sábado pasado no me sentí Adrián.

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