
¿Te suenan ambas caras de la imagen? Si es así te felicito, has visto quizás una de las mejores series de televisión. Para los que no la hayan visto, os diré que son los doctores Sean McNamara y Christian Troy de la celebérrima serie Nip/Tuck. Pero no voy a hablar de la serie, voy a centrarme en el segundo personaje, en el de la derecha, con el que me siento más identificado, en Christian Troy.
Christian Troy es cirujano en una compañía de cirugía estética, McNamara/Troy, junto con su compañero Sean. Lo tiene todo. Ha alcanzado la cúspide del éxito antes de los 40, ha cumplido el sueño que cualquiera tener. Tiene el sueldo que tú en la vida lograrás tener. Se tira a esos pivones de campeonato que nunca serías capaz ni de tocar. Conduce el coche que ni en tu imaginación manejarías. La imagen del hombre realizado, soltero y con un piso de lujo. Incluso tiene un barco. Todo el mundo envidia su vida. Todos los personajes le tachan de inmaduro, egoísta y asshole. Un cabrón con las mujeres, con las que hace lo que quiere y más. Y todo el mundo cree que él es feliz. Sin embargo, toda esta imagen de triunfador no es real aunque los demás crean que lo es. Sin embargo, no es por esto por lo que me siento identificado con él (obviamente).

Kimber Henry, esa diosa, que acaba acostándose con todo quisque.
Detrás de esa figura triunfal, esa máscara, se esconde un hombre con una baja autoestima, un hombre que se cree condenado a ser un cabrón de por vida, que cree que nunca será capaz de sentar la cabeza y obtener aquello que más desea: el amor de una familia. Suena cursi, pero es así en la serie. Que no es capaz de ver lo que tiene sino sólo obsesionarse con lo que no tiene. Y no le gusta ser como es pero, cuando intenta cambiar, lo hace precipitadamente, aceptando lo primero que le llega. Por eso fracasa en sus intentos creyendo que es culpa suya, creyendo que nunca va a poder cambiar, que siempre va a ser así, se conforma y vive con la comodidad del infeliz. Y no es capaz de darse cuenta de que no era culpa suya no poder amar a esa mujer. Y no puede ver que no era culpa suya no arreglar la vida de un hijo que ni siquiera era suyo. Le importa demasiado lo que piensen los demás de él, se cree lo que ellos piensan de él y actúa tal y como ellos creen que debería actuar, no como quiere actuar. Tiene siempre presente que es un hijo de puta, que no puede evitarlo, hasta el punto de que, cuando encuentra lo que buscaba, lo pierde conscientemente, dando por hecho que esas personas merecen a alguien mucho mejor que él. Ése es el verdadero Christian Troy que oculta tras una máscara para que nadie pueda verlo. Ése es el Christian Troy con el que me identifico.
Nota: este post está desde la memoria reciente de una revisión de la primera temporada de la serie y lo que recuerdo de las dos siguientes. Las dos primeras son obra maestra de la televisión.
Nota 2: estoy últimamente muy de artículos de endogámicos pero bueno. ¿Para qué ocultarme? Para eso sirve un blog: para poner lo que me gusta, lo que opino y desahogarme. Vamos, lo que me dé la gana, en general.