Unas sugerencias para Antena 3

March 4th, 2011 Albert Woodgate Mundo catódico, Odios y fobias 4 vociferaciones »

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¡Hola señores de Antena 3! Hace tiempo que sigo, con gran interés, una de vuestras series por vuestro canal on-line en vuestra página web. No, esa serie no es El Barco. Es una más modesta, más manchega. Se trata de la nueva serie Chanante, la celebrada Museo Coconut sobre la que os agradezco que colguéis en internet y accesible a todo el mundo. Pero hay unas cuantas quejas sobre las que os quería hacer hincapié.

  • No necesitáis darme las gracias por ver el capítulo. En serio, no es necesario que cada vez que vea un nuevo episodio mostréis un cartel que ocupe la mitad de la pantalla diciendo gracias por ver el capítulo de forma legal. De verdad, me gusta que me den las gracias y esas cosas, me hace sentir importante, pero tal excesivo agradecimiento me agobia y limita mi campo de visión.
  • El audio del capítulo está muy bajito, muy bajito y me veo obligado a subir el volumen de los altavoces a tope porque sino no hay forma de seguir los diálogos de los personajes. Yo sé que os preocupáis por nosotros, no queréis que nos quedemos sordos, pero ya me parece excesivo. Que en cuanto quiero tocar otra cosa, el cambio de volumen es brutal.
  • El audio de la publicidad está muy alto, muy alto. Hoy, viendo el episodio Me encantan las berenjenas a la crema he sufrido un pasmo casi mortal cuando ha surgido, de la nada y a un volumen inenarrable, un anuncio de Herbal Essences que, más que orgasmo de placer (como anuncian), me ha provocado un imprevisto bote hacia atrás que poco más y acaba en gran golpe contra el suelo, con su consecuente dolor lumbar. Pero por suerte, y gracias a mis aún jóvenes reflejos, no ha habido accidente que lamentar. En serio, estaría bien evitar este tipo de situaciones igualando el volumen de episodio y anuncio. Os aseguro que se hace del todo innecesario llamar nuestra atención de esta forma tan poco ética para que estemos atentos a vuestra publicidad. Sabemos que es vuestra fuente de ingresos pero nos la tragaremos igualmente si mantiene un nivel más apto para nuestro sistema auditivo (incluso más, si cabe).
  • Que el botón de pause esté ahí de decoración. Que es un poco tocapelotas que, con el sistema propuesto, a la hora de parar para ir al baño, sí, la pantalla se congele. Pero claro, resulta que no sé qué configuración rara habéis metido al sistema que, pasado el tiempo concedido para cada parte del episodio (están divididos en tres partes), salte un anuncio de publicidad con el consiguiente susto por volumen elevado. Se hace coñazo tener que volver para atrás el capítulo para que, al poco, vuelva a saltar el mismo anuncio. Resultado de no hacer las cosas bien. Así que no queda otra que verlo todo de un tirón y más vale no levantarse ni al aseo ni a pillar alguna ingerencia menor, de picoteo, para saborear mejor cada chiste visionado.

En definitiva, que toméis buena nota. Que las malas artes funcionaban antes, que ahora hay alternativas bastante más coñazo. Pero si no aprendéis la lección, es más que probable que volvamos a ellas, con todas esas pérdidas derivadas vuestra mala gestión (bueno, realmente todo ese dinero que dejaríais de ganar gracias a nosotros).

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Reventando la cuarta pared

September 15th, 2010 Albert Woodgate Ídolos y obsesiones, Mundo catódico 4 vociferaciones »

Una de las cosas que más me gustan de la serie South Park y uno de sus sellos más característicos es su manía de romper la cuarta pared en la narración de cada capítulo. Si bien por norma se ponen a la altura del espectador usando como portavoces a Stan y Kyle al que le hablan directamente verbalizando la opinión general de los autores ante el tema que se está tratando. Sin embargo, aún más plausible es su forma implícita de reventar la cuarta pared dejando todo el peso del chiste en una futura reacción de El Mundo Real. Prueba de ello son capítulos como The F Word o Cartoon Wars, en los que algunos chistes de los que hacen gala no tendrían gracia sin la reacción de determinados grupos y asociaciones. Sin embargo, en el capítulo 200, emitido recientemente, van un paso más allá.

Pongámonos en situación. En este capítulo, de aniversario por los 200 capítulos de emisión, todos los famosos parodiados en la serie deciden interponer una demanda conjunta contra South Park. Sin embargo, estos deciden retirar la demanda si el pueblo les consigue a Mahoma, el profeta de la religión musulmana. El pueblo se encuentra en una situación complicada para conseguir esto: nadie sabe que apariencia tiene pues no se pueden mostrar imágenes del profeta ya que en ese caso todos morirían e igualmente si lo encontrasen no podrían mostrarlo al público por el mismo motivo. Para solucionar este problema, al final del capítulo, a la hora de entregar al profeta lo muestran en un disfraz de oso dejando la resolución de la trama para el capítulo siguiente.

Mahoma

La respuesta por parte de colectivos extremistas musulmanes no se hizo esperar. Amenazas de muerte, insultos, llamadas a matar a los creadores y a la cadena… No podían permitir que Mahoma saliese con forma humana aunque fuese disfrazado de oso. Los extremistas se cabrearon y Matt y Trey consiguieron lo que querían. Así es, pues en el siguiente capítulo, al poco de empezar, se descubría que aquel que estaba en el disfraz de oso no era otro que Santa Claus, burlándose de todos aquellos que saltaron con su representación humana. Fue un paso más allá. En este caso no se jugaron quejas de colectivos o incluso esperando demandas (como en el capítulo Trapped in the Closet), si no amenazas de muerte que iban en una dirección que no era la acertada.

El capítulo en sí tiene muchas más muestras de este práctica habitual en South Park, al igual que toda la polémica referente a los grupos extremistas reventó una maravilla llenándola de censura innecesaria. Por cierto, todos los capítulos que enlazo en el artículo son altamente recomendados, especialmente si queréis empezar a ver esta serie y disfrutar de su lírica (excepto los capítulos 200 y 201 que no están en la web de Comedy Central).

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Persons Unknown y la importancia de unos personajes creíbles

August 13th, 2010 Albert Woodgate Divagaciones, Mundo catódico Sin comentarios »

Persons Unknown

Este post ha sido escrito tras ver el capítulo piloto de la serie Persons Unknown recomendada por el elegante Aflonso Unrrato, gran colega y señor. El autor se reserva el derecho a cambiar de opinión referente a la serie referida en futuros visionados de capítulos posteriores.

Esta misma semana he comenzado a ver una nueva serie, Persons Unknown, que echan cada sábado por la cadena americana NBC (y que yo sigo a golpe de torrent, claro). La premisa no podía ser más atrayente: siete personas que no se conocen entre sí son secuestradas y encerradas en una ciudad exclusivamente para ellos, desconociendo éstas el motivo por el cual fueron secuestradas y qué quieren de ellos. ¿Os suena? Ya sólo con esa frase es lógico que no se tarde en calificarla como la nueva Lost. Tres meses tras la resaca del decepcionéxito series finale de Lost, las cadenas americanas no paran de disputar para sacar la nueva Lost, la nueva Twin Peaks, la nueva The Prisoner, sin que ninguna llegue realmente a cuajar en la audiencia. Y aún nos queda una larga espera hasta que alguna lo consiga, aunque es más que probable que estemos esperando mirando hacia la dirección errónea. Sin embargo, mientras que se prepara el nuevo boom catódico, seguiremos flirteando con cada nueva propuesta interesante que nos vayan ofreciendo. Y, creedme, la premisa cargada de misterio de Persons Unknown lo merece.

¿Y los personajes atrayentes?

Cuando veíamos Lost, lo hacíamos mirando a ese pedazo de tierra que es la isla mientras nos decían: “esto es todo” y nosotros creíamos ciegamente. Pero era mentira. La isla, como macguffin, una excusa en sí, y los personajes lo eran todo. Y los guionistas lo sabían. Sin embargo, Persons Unknown ofrece un macguffin en el que el mismo lo es todo en la serie y los personajes no importan en absoluto. ¿Qué quiero decir con esto? Que tras ver el piloto, presentar a unos personajes robóticos, desdibujados y sin nada que aportar no genera la empatía suficiente para sentirse interesado por la historia, por mucho que la premisa sea tan atrayente. El macguffin nunca lo puede ser todo. El apartado más importante de cualquier serie de televisión son los personajes y son los primeros que te tienen que llenar. Las tramas y subtramas vienen, van, desaparecen de repente, pero los protagonistas nos van a estar acompañando durante años y son los que tenemos que querer u odiar, y no sentir la mayor de las indiferencias. Señores guionistas, señor Christopher McQuarrie, no os acordéis sólo de lo que le dio la fama a éxitos pasados sino también de lo que hicieron bien.

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Christian Troy

July 2nd, 2009 Albert Woodgate Endogámico, Mundo catódico 4 vociferaciones »

Dylan Walsh y Julian McMahon

¿Te suenan ambas caras de la imagen? Si es así te felicito, has visto quizás una de las mejores series de televisión. Para los que no la hayan visto, os diré que son los doctores Sean McNamara y Christian Troy de la celebérrima serie Nip/Tuck. Pero no voy a hablar de la serie, voy a centrarme en el segundo personaje, en el de la derecha, con el que me siento más identificado, en Christian Troy.

Christian Troy es cirujano en una compañía de cirugía estética, McNamara/Troy, junto con su compañero Sean. Lo tiene todo. Ha alcanzado la cúspide del éxito antes de los 40, ha cumplido el sueño que cualquiera tener. Tiene el sueldo que tú en la vida lograrás tener. Se tira a esos pivones de campeonato que nunca serías capaz ni de tocar. Conduce el coche que ni en tu imaginación manejarías. La imagen del hombre realizado, soltero y con un piso de lujo. Incluso tiene un barco. Todo el mundo envidia su vida. Todos los personajes le tachan de inmaduro, egoísta y asshole. Un cabrón con las mujeres, con las que hace lo que quiere y más. Y todo el mundo cree que él es feliz. Sin embargo, toda esta imagen de triunfador no es real aunque los demás crean que lo es. Sin embargo, no es por esto por lo que me siento identificado con él (obviamente).

Kelly Carlson
Kimber Henry, esa diosa, que acaba acostándose con todo quisque.

Detrás de esa figura triunfal, esa máscara, se esconde un hombre con una baja autoestima, un hombre que se cree condenado a ser un cabrón de por vida, que cree que nunca será capaz de sentar la cabeza y obtener aquello que más desea: el amor de una familia. Suena cursi, pero es así en la serie. Que no es capaz de ver lo que tiene sino sólo obsesionarse con lo que no tiene. Y no le gusta ser como es pero, cuando intenta cambiar, lo hace precipitadamente, aceptando lo primero que le llega. Por eso fracasa en sus intentos creyendo que es culpa suya, creyendo que nunca va a poder cambiar, que siempre va a ser así, se conforma y vive con la comodidad del infeliz. Y no es capaz de darse cuenta de que no era culpa suya no poder amar a esa mujer. Y no puede ver que no era culpa suya no arreglar la vida de un hijo que ni siquiera era suyo. Le importa demasiado lo que piensen los demás de él, se cree lo que ellos piensan de él y actúa tal y como ellos creen que debería actuar, no como quiere actuar. Tiene siempre presente que es un hijo de puta, que no puede evitarlo, hasta el punto de que, cuando encuentra lo que buscaba, lo pierde conscientemente, dando por hecho que esas personas merecen a alguien mucho mejor que él. Ése es el verdadero Christian Troy que oculta tras una máscara para que nadie pueda verlo. Ése es el Christian Troy con el que me identifico.

Nota: este post está desde la memoria reciente de una revisión de la primera temporada de la serie y lo que recuerdo de las dos siguientes. Las dos primeras son obra maestra de la televisión.

Nota 2: estoy últimamente muy de artículos de endogámicos pero bueno. ¿Para qué ocultarme? Para eso sirve un blog: para poner lo que me gusta, lo que opino y desahogarme. Vamos, lo que me dé la gana, en general.

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El momento corrida

May 20th, 2009 Albert Woodgate Divagaciones, Mundo catódico 2 vociferaciones »

corrida
Lo primero que sale en Google si buscas corrida.

¿Qué es exactamente una corrida? El final, el clímax, el momento álgido, el disfrute, el gozo. Todo el mundo sabe lo que es una corrida, y la mayoría lo ha vivido en su propia piel (existe ese cúmulo de desafortunadas, lamentablemente). Hasta ahí todo en orden. ¿Pero a qué me refiero cuando menciono el momento corrida? El momento corrida es, cuando hablamos literalmente, ese momento en las películas porno que tanto falta en las escenas lésbicas y que tanto se repite en un glorioso bukkake. El momento del clímax del actor (o actores) principal. Ese momento final de toda escena porno que suele ser desagradable o causar una falsa indiferencia. Es más, a la mayoría de la gente le da asco y, aún así, lo ve. No hay nada más asqueroso que una eyaculación ajena. Pero la magia del momento corrida, al igual que un bajo en un grupo de música, es que si no estuviese lo echarías en falta. Aunque el meneo haya finalizado, sin ese momento es como si la escena no hubiese finalizado. ¿Qué va a pasar al final? ¡No pueden dejarte en ese cliffhanger! Un final que necesitas ver y que por norma te deja mal. ¿Podéis entender a lo que me refiero?

Pero hoy no voy a hablar de porno, hoy voy a hablar de otra cosa. Voy hablar de una diferencia importante entre películas y series de televisión, aparte de las claramente obvias. Y es que, acabe como acabe una película, una serie de televisión siempre va a finalizar en momento corrida. ¡Siempre! Excepto en las miniseries, el ansia de los productores por aprovecharse de una serie de éxito hace que se estire insustancialmente hasta que ocurre lo peor: se salta el tiburón. Pero eres fans, has visto la serie durante cinco años y quieres conocer el final. Sabes que te va a decepcionar, y lo hace, un final amargo pero que necesitabas ver. ¡Era necesidad! Y donde una serie salta el tiburón, irremediablemente, una película no tiene por qué nuquear el frigorífico.

Pero claro, en el hipotético caso de que no se salte el tiburón, tal como ocurre en tantas y tantas sit-coms (que, si lo hace, igualmente se le perdona), ocurre una cosa distinta. En USA, desde los 80, se puso de moda finalizar todas sus sit-coms de forma similar: boda, muerte o mudanza. Las tres cosas más tristes que te pueden ocurrir en la vida. ¿Cosas de casa? Boda. ¿Los Serrano? Muerte. ¿Los problemas crecen? Mudanza. Es más, si hay una preferencia, sería la tercera en discordia. Una comedia en la que todos los personajes terminan fundiéndose en un abrazo llorando por los años que han pasado juntos. ¿Bonito? Sí, pero siempre dejan un poso de tristeza, de nostalgia. Necesitabas verlo pero, desde luego, a diferencia de todos los demás capítulos de la serie, éste no te deja el cuerpo bien.

Así que, seguidores de Lost, tenedlo claro. Por muy buenos que sean los guionistas, evitar el momento corrida dentro de un año es imposible. Ya sabéis cómo va a acabar. Última escena. Todos han muerto en la isla excepto Jack y Kate. Se van a la playa y con un polvo celebran supervivencia. Ambos estarán desnudos y Kate estará, con la boca abierta, esperando su ración, de rodillas frente a Jack mientras termina la faena. Jack se corre en su boca y gime de placer. Primer plano de su cara. Kate se relame amasándose las tetas. Acto seguido, sujeta el falo de Jack y lo chupa sonriente para ingerir los restos. Luego muestra su blanquinosa lengua a la cara.

Zoom out de la isla.

¡PUM!

LOST

Nota: la teoría da en el clavo con series españolas y americanas pero falla con las miniseries y las series inglesas. El primer fallo se ve claro por qué es. Una miniserie bien podría considerarse una película larga. El segundo fallo es debido a que, en UK, sus series suelen evitar el epílogo. Evitar el final de una serie es evitar el momento corrida. Así, luego dejan series que hacen que este momento se eche de menos.

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Cosas que odio… (I)

October 22nd, 2008 Albert Woodgate Endogámico, Mundo catódico, Odios y fobias 21 vociferaciones »

De las películas porno

No hay quien se libre. Todos nos la hemos meneado alguna vez, o quizá lo hacemos de vez en cuando. Y claro, cómo no, la mayoría tiramos de la gran industria pornográfica para acompañarnos en tan denostada tarea. Sí, no os hagáis los castos. Sabemos que veis tetas, culos y forniqueteo. ¡Sabemos que os gusta! Y sabemos que, como me pasa a mí, que un momento de relajo tan importante como éste puede llegar a ser destrozado por las excentricidades de directores porno que no se enteran de qué va el asunto. He aquí un listado de las cosas que más detesto, y puede detestemos, del mejor género de cine que existe.

Los primeros planos del actor protagonista. Por norma, no me importa saber quién coño se va a follar a la rubia de turno. Es más, ni me molesta. Que se le vea la cara o un primer plano de rabo, pese a no ser de mi gusto, no incordia. Ahora bien. Cuando comienza la mandanga, un primer plano de macho puede ser hasta traumático. Joder, señores, obviad al hombre. Dejad a solas a la mujer disfrutando de rabo. Pero obviad al hombre. ¿Sabéis el mal cuerpo que se queda cuando uno, al ritmo que en la peli, se corre al mismo momento que el protagonista y que, la imagen que nos queda para ese momento, sea la cara de un señor (que a peor podría ser un japonés o un señor mayor) corriéndose? Se vacían los huevos, pero te destroza el alma. Es una sensación indescriptible, tan mala, que no se la desearía a ningún lector de mi blog.

La sesión anal. Los cánones cinematográficos de este género, hablan de un completo estándar como la siguiente sucesión: preliminares felatorios, follada vaginal, follada anal, corrida en la cara. Digo yo, señores productores pornográficos. ¿No se podría obviar el tercer paso? A ver, como en el caso anterior, por norma, no me incomoda la introducción por detrás. Es más, con ritmo y limpieza puede valer tanto como la mejor de las folladas vaginales. Pero claro, surge el siguiente problema. Resulta que si miráis un pene, un pene cualquiera, detenidamente veréis que su glande es un poco como más anchoque el resto del manubrio. Sin embargo, la forma del glande no se debe a una decisión aleatoria, tiene una utilidad. Esta forma permitía al hombre recoger y expulsar el semen de sus competidores de la vagina que se esté triscando en ese momento. De esta forma, ayuda a imponer su propio semen y estirpe por encima de la de los demás (al parecer, en el Cromagnon, iba mucho el sexo libre y follaban todos con todos). Llevada esta utilidad al sexo anal y sin el correspondiente aseado rectal. ¿Cuál es el resultado? ¡Esparcimiento! Tuve la oportunidad, señores, de ver tal espectáculo de luz y color en una ocasión y, aseguro, no es del todo agradable. De hecho, nada agradable. Así que, por favor, piénselo dos veces antes de incluir este sexo en sus proyectos. Lo aseguro, podemos prescindir de él. Gracias.

La actuación solitaria de los varones participantes. Entiendo que, a la hora de realizar orgías para la gran pantalla (o pequeña del salón), es complicado entretener a todos los participantes, especialmente en las Gang Bang. Si las mujeres son las que se quedan sin pareja y van a lo suyo, a lo mujer independiente, no tenemos problema. Nos gusta, bien hecho. Pero cuando son hombres impacientes que empiezan a machacársela en mitad de la pantalla, la verdad sea dicha, se corta el rollo. Señores del cine porno. ¿Vuestra mente está ya tan desviada que os pone ver a otros machos dándole a lo suyo por su lado? Por Dios, al menos que sea detrás de cámaras. O si tienen tanta falta, que metan a otra nueva actriz (seguro que se les ocurre un buen giro de guión para explicar su presencia) y que empiece con las pollas huérfanas (ya sabéis lo que necesita una polla huérfana…). Es más, si persiste este problema, una fiesta de sólo chicas también es de agradecer. ¿Eh?

Una segunda toma puede ser válida: las corridas fallidas. La corrida facial final de este tipo de películas suele brindar diversidad de opiniones. A mí, personalmente, me chiflan más allá de lo erótico. Esa humillación final que pocos se pueden permitir con tal gratuidad. Esa muestra de supremacía metafórica (en un filtro tan poco dado a lo literario) del hombre sobre la mujer en un mero gesto. El sueño que tiene todo hombre y que pocos harían con su pareja a menos de que vayan bajo el engaño del: “vaya, ha sido sin querer“. Pero este momento no siempre sale perfecto. De vez en cuando embadurnan o humillan demasiado a su víctima. Es más, donde la corrida facial o bucal puede resultar hasta una muestra de la mayor belleza artística, el fallo derivado en corrida visual puede llegar a ser hasta repugnante. Porque señores, todos sabemos lo terrible que es que se te corran en el ojo (pero justo en la retina, a pestaña abierta) y a nadie le gusta ver a otra persona sufrir este mismo mal cuya inclusión en el montaje final es más propia de un director gore que uno porno. Y sí, jode mucho. ¿Por qué creéis que, cuando realizo mis actos solitarios, hago uso constante de gafas antes que las lentillas? Señores, aprendan de los grandes. Una segunda toma puede tardar pero es la diferencia entre un final acorde o uno lamentable.

Las sorpresas. Por último, quiero indicar que los transexuales, las autofelaciones, las tullidas, los animales complementarios y un largo etcétera, no son de mi agrado. Señores, nosotros queremos lo mismo de siempre, no nos gustan las sorpresas. Nos conformamos, no tenéis que calentaros la cabeza. Y si queréis nuevas ideas, al menos avisad para que evitemos todo lo nuevo. Las producciones pornográficas son una fábrica de sueños que nos alegra cada día. Como tal, queremos ver como el feo de la peli se acaba ligando a enfermera cachonda. Estos sueños nos permiten pensar que, quizá algún día, la vida real sea tan maravillosa y perfecta como una película porno, e ilusionarnos en nuestra rutina pensando que quizá toda esa tía buena que vemos por la calle no esté tan fuera de nuestro alcance como la gente nos hace creer.

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Integridad

September 4th, 2008 Albert Woodgate Ídolos y obsesiones, Mundo catódico 3 vociferaciones »

El presentador del El Método Gonzo

Si hay algo que escasea en la televisión es conseguir ser afín a sus propias ideas. Conforme te introduces en el mundo catódico, tus ilusiones se van difuminando y vas dando culo, cual puta, dejando que los grandes jefes te moneen como quieran. Total, la pela es la pela, y un buen cheque a final de mes que sirva para introducirse por el gaznate siempre es de buen recibo. Por eso, a día de hoy, me sorprende la decisión que ha tomado Fernando González, el presentador de El método Gonzo, que ha abandonado el programa porque este cada vez se parecía más a un show social, un Gente, un programa del corazón perdiendo las intenciones y el objetivo incial del mismo. De hecho, en más de una ocasión, el propio presentador no calló (en directo) quejas acerca de ese giro que iba tomando el programa. Donde otros tragaron semen a espuertas como Santi Acosta, Ana García Siñeriz, Jord González o Jaime Cantizano, éste ha sabido mantener la boca cerrada y abrirla sólo para decir: “no quiero ser partidario del aglutinamiento de basura en televisión”. ¡Bien hecho! Aunque pueda haber gente que opine que no le pagaban suficiente dinero para mantenerle, yo quiero creer (y creo) que aún existe gente con la cabeza en su sitio que sabe que puede cambiar un universo catódico cada día más hediondo.

Visto en: Dentro Tele

Imagen sacada de: ADN.es

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El doblaje ha muerto

August 2nd, 2008 Albert Woodgate Divagaciones, Mundo catódico, Odios y fobias Alguien ha vociferado »

¡Larga vida al doblaje!

Hay días que tengo envidia de esos países extranjeros, más desarrollados que éste, que disfrutan de una verdadera libertad cultural. España pertenece a ese escaso club de naciones que sigue manteniendo, como norma, el doblaje de títulos de cine y series de televisión. No es de extrañar que, multitud de fanfarrones, se rasquen las pelotas y puedan proclamar, como si fuesen propios, el gran mérito nacional: “el doblaje en España es uno de los mejores del mundo”, afirmación tal que, no es de extrañar, pues somos de los pocos que aún lo llevamos a cabo. Países como Finlandia, Alemania, Bélgica, y demás centroeuropeos relegan las funciones del doblaje a meros filmes infantiles. Y en el resto tampoco se quedan cortos, permitiendo que las películas que no son del habla de la región se puedan ver dobladas o en VOS, dejando elegir al espectador su preferencia. Sí, aquí en España también hay salas vos de esas pero al parecer aquí la gente que tiene preferencia por el original no merece tanto respeto y se ve relegada a una o dos salas de dudoso mantenimiento (en Murcia, como sala vos, sólo tenemos la Filmoteca y de vez en cuando).

No malinterpretéis mis palabras, no estoy hablando de la eliminación total del doblaje, pues tal es necesario para determinados sectores de la población, sino una equidad en los contenidos para aquellos que no disfrutan de una capacidad auditiva en condiciones (que esa es otra, ¿desde cuándo un servicio no puede estar al alcance de todos?), que no quieren oir a Santiago Segura en Hellboy II (que esa es otra, lo suponen análogo a Seth McFarlane), ni al misérrimo actor de Dani Martin haciendo de Jack Black, ni quieren que Jack Shephard suene como Wilson ni que a su vez suene como Gary Hobson, ni que Luisa Ezquerra interprete a todos los secundarios de Caso Abierto.

EVE

Si existe una película que este año tengo verdaderas ganas de ver (no te ofendas Vigalondo) esa esWall-E. Toda la expectación que sentía por ver la película se ha visto mermada por un aparente pésimo trabajo de doblaje (tengamos esperanza):

  • Han traducido el nombre del robot de Apple EVE por Eva, destrozando un running gag maravilloso de la película.
  • Le han puesto al capitán voz de gordo ensombreciendo y destrozando de una forma ridícula el estupendo trabajo realizado por Jeff Garlin.
  • Han doblado a los robots cosa que, más allá de la falta de respeto que supone al grandioso trabajo de Ben Burtt, me hace preguntarme qué necesidad había.
  • Según Blogdecine, el papel de Sigourney Weaver en la versión hispana es un hombre.

No se trata de erradicar el doblaje, como ya he dicho, sino proveer al usuario final de opciones. Queremos salas de vos accesibles de todo el mundo cuyos pases, además, saldrían más baratos para las distribuidoras al ahorrarse el coste extra de doblarla. Queremos estrenos en vos y no tener que esperar a que salgan en DVD (o.. bueno.. ejem, ejem). Además, las películas en vos animan a tener una sociedad más culta e inteligente, provocando unas cotas más altas de lectura y bilingüismo en un país tan garrulo y bakala como es el nuestro.

Más información: blogdecine

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El crítico y el usuario

July 18th, 2008 Albert Woodgate Divagaciones, Mundano, Mundo catódico Alguien ha vociferado »

Dos personas, ataviada una con traje y la otra con vaqueros y camiseta de grupo musical, se hallaban en una galería de arte observando, simultáneamente, el mismo cuadro abstracto.

-¿Ha visto ese cuadro? -dijo el de traje.
-Sí, sí. -dijo el de vaqueros.
-¿Le gusta?
-Hombre, sí, es bonito.
-¿Por qué le gusta? Si se puede saber.
-No sé.. los colores, las formas, las cosas. No sé.
-¿Tiene idea de lo que simboliza ese cuadro?
-No sé. ¿Las ganas de pintar?
-No, ese cuadro simboliza las ideas comunistas llevadas a un planteamiento más humano y democrático. Dicho de otra forma, este cuadro habla de la generosidad como método de ensalzar y salvar a la raza humana, como algo propio e inherente al raciocinio para convivir en un mundo justo e igualitario. Una llamada mínima a que, los que más poseen, deberían de repartir su capital con quienes lo necesitan. De hecho, el autor de la obra, Mijail Chunguinsky, estuvo afiliado al Partido Comunista en su país hasta que lo dejó y tuvo que emigrar a occidente al no respetar esta ideología unos Derechos Humanos básicos que él solicitaba.
-Ah, qué bonito.
-¿Sabe que hizo nada más llegar a Estados Unidos?
-No. ¿Qué hizo?
-Llegó con lo que llevaba puesto y sus cuadros. Pobre de remate. Así que se puso en la calle a intentar ganarse la vida vendiendo los cuadros que pintó en su patria natal. Uno de esos días, el dueño de una galería muy importante, lo encontró en la calle y vio sus cuadros, gustándole una barbaridad cada uno de ellos. Así que le ofreció un trato: él le vendía sus cuadros en una subasta artística que iban a realizar en breve y a cambio, el dueño de galería, se quedaba con un 50% de lo que ganase. Lo siguiente es historia. Presentaron sus cuadros en la subasta y todos fueron vendidos por cantidades desorbitantes. Especialmente, éste que presenciamos ahora mismo, que fue vendido por una astronómica cantidad. Nadie sabe, a ciencia cierta, si la gente presente en la subasta realmente le gustó tantísimo su colección de cuadros o bien era una tapadera para blanquear dinero. Pero el caso es que todos sus cuadros fueron vendidos. ¿Qué le parece?
-Ah, qué bien. El cuadro es bonito.
-¿Qué le parecería si le dijese que con el dinero que ganó de esa subasta se compró una mansión en Florida? ¿Que pensaría si le dijese que, durante el resto de su vida, no cedió un duro de sus arcas a ningún necesito? ¿Y si le dijese que, cuando murió, en su testamento dejó especificado que quería que le enterrasen con todo su activo económico en billetes de 10000 dólares, dejando desahuciados y sin un duro a sus cinco hijos? ¿Qué opina?
-Que muy mal.. que traicionó a sus ideales. ¿No?
-Exacto. Por curiosidad. ¿Le sigue gustando el cuadro?
-No sé. Sí, claro, es bonito.

El señor de traje no dijo nada más. Frunció el ceño y, acto seguido, salió de la galería totalmente indignado.

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¿Por qué el cine español es tan malo?

July 3rd, 2008 Albert Woodgate Divagaciones, Ídolos y obsesiones, Mundo catódico 7 vociferaciones »

El cine español es, para los poco duchos en la materia, ese tipo de cine que ha sido generado con dinero proveniente de territorio hispano (la península, menos Portugal, Ceuta y Melilla) que, normalmente, viene dirigido y escrito por artistas de la misma nacionalidad. Este tipo de cine, por raro que parezca y diferenciándose del resto, genera a la vez una pronunciada aversión e idolatría en sus paisanos, de forma extrema. Por mucho que sorprenda, en el post de hoy pretendo obviar a los idólatras para meterme un poco con los aversos.

¿Por qué el cine es tan malo? Esta es una pregunta que los aversos ni se plantean porque ya conocen la respuesta: cine social, comedia de pandereta, guerra civil con los republicanos superbuenos, tetas.. son algunos de los argumentos pleistocénicos en contra del cine español. El arte audiovisual, devualuado en un negocio desde el principio de los tiempos, busca alcanzar la mayor cota de público posible. Los productores españoles aprendieron hace tiempo que saliéndose del costumbrismo no harían caja. Es una simple regla de tres: los aversos no acudirán a ver una película siempre que ésta sea española mientras que los idólatras (principal sustento del cine español) pedirán este tipo de cine. Es decir, el culpable de la supuesta limitación de género del cine nacional es el espectador. Y digo supuesta porque la respuesta del averso se basa en viejos y falsos tabúes generados por la ignorancia, por su poco consumo del cine patrio. Aunque más tarde hablaremos de este supuesta.

Sin embargo, la limitación de géneros no tiene nada que ver con la calidad. Cuando a un averso habla de la calidad del cine español parece que olvida conscientemente a Buñuel, Berlanga, Enrique Urbizu, La Residencia, El Ojete de Lulú, El Verdugo, Intacto, El Método, REC, Azul Oscuro Casi Negro, y devalúa a Almodóvar, Torrente, Álex de la Iglesia en simplezas, comparando con el buen cine que se hace en los América. Obvian, no obstante, que el cine de los USA que llega a España pasa por un filtro que el cine español no pasa, que de 10 000 películas americanas que se estrenan aquí sólo llegan las 50 con más tirón en taquilla. En cambio con el cine nacional se estrena todo, norma que crea un intervalo más abstracto sobre qué merece la pena bien pudiendo errar en nuestras elecciones al partir sin la base que trae el cine americano.

La ‘salvación’

Cronocrímenes

Para los aversos, el buen cine español que se salga de la norma es nulo o escaso. No se dan cuenta, por tanto, que año tras año las producciones nacionales tratan de llamar su atención con productos conscientemente fuera del tabú. Pero claro, es cine español, y los aversos no ven cine español, no es de extrañar que estas películas se estrellen en taquilla. La Fantastic Factory es prueba de que hay alternativas que no quieren ver. De vez en cuando, algún director se sale de la norma y crea algo arriesgado en un negocio poco dado al riesgo. Crea una película, ibérica, sobre viajes en el tiempo y redondísima. Un nominado al Óscar que crea una película para vosotros, los aversos, titulada Los Cronocrímenes llamada a ser una cinta de culto hispano. Ya es hora de que dejéis de quejaros por lo malo que es el cine español y hagáis algo para subsanarlo. Id al cine a verla, merece la pena.

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